Reflexiones para un debate sobre la sexualidad (Sociedad, Sexualidad, Akelarre) es un artículo de Sagra Lopez publicado ya en la revista EZPALA Abertzaleko Aldizkaria. Publicación de la Izquierda Abertzale (Pedro Egaña nº 2 - 1º esk. 20006 Donostia) nº 7 1998. pp- 62-65.
Los susurros arco-iris de nuestra piel....
Nuestras alas de mariposa...
El diamante de nuestro sexo... llámese clítoris o pene....
Las convulsiones sensitivas de nuestros sentidos....
El placer voluptuoso del abrazo....
El sol de nuestra entrañas.....
Las pulsiones colectivas del instinto....,
Ellas estructuran la geografía de nuestra sexualidad,.hoy
acartonada, distorsionada y castrada, por una cultura judeocristiana
y por unos intereses de dominación y explotación
capitalista y patriarcal. Pues nacer , nacemos como seres sexuados
y es el modelo socio-cultural el que luego nos determina. Son
aquellas instituciones como la familia, la escuela y la iglesia,
las que junto a las imágenes y mensajes de los medios de
comunicación nos moldean; ya que los seres humanos
crecemos por imitación, saciando nuestra capacidad de observar,
de repetir, y de curiosear.
Reich dixit: "son los intereses económicos y los
intereses políticos, es decir, los intereses de las clases
dominantes, los que utilizan la represión sexual en la
infancia, en la juventud y en la edad adulta para lograr sus objetivos.
La represión sexual fomenta el miedo, el temor, la inseguridad.
La represión sexual produce individuos temerosos, acomplejados,
dóciles y sumisos. Este sentimiento de culpabilidad y de
inseguridad logra rebajar la conflictividad laboral y social,
produciendo trabajadores sumisos que crean buenas plusvalías
en las fábricas".
En consecuencia, necesitamos revolucionar la sociedad que alimenta
y condiciona la sexualidad; anidando seres afectivamente equilibrados
a través de la educación; desarrollando la autoestima
y la creatividad; cincelando valores de nobleza, coraje, alegría,
respeto, voluntad, igualdad, cooperación, solidaridad y
libertad. Necesitamos abrir los horizontes del ser a la suave
brisa del desarrollo de los sentidos, descubriendo el silencio
sonoro del lenguaje de la naturaleza y afianzando sutilmente
los entresijos de una nueva ética para nuestro pueblo.
Necesitamos con urgencia implantar por doquier, como se siembran
las flores, las "guarderías familiares" , en
las que los seres gestantes, junto con otros seres que aman "crear
vida", desarrollen conjuntamente esta labor de ingeniería,
tan importante, tan significativa y tan vital, para
toda colectividad y comunidad.
Necesitamos avanzar, abrirnos paso instaurando formas
de familia alternativas a la familia nuclear. Esa familia nuclear
que reproduciendo la dependencia, la sumisión, la propiedad
privada y la posesión, es cárcel de libertad y
devoradora de vida. Ella no nos sirve para crear: autoestima,
para profundizar la autodeterminación, para vivir la libertad,
para desarrollar la creatividad, para impulsar la autonomía,
y para forjar nuestra personalidad.
Por supuesto, necesitamos impulsar, crear y desarrollar nuevas
formas de trabajo asentadas en la cooperación y en las
mil modalidades de la autogestión, donde las personas
se sientan útiles produciendo bienes necesarios para la
sociedad y no produciendo objetos de consumo inútiles,
que solo sirven para alimentar la alienación humana y
satisfacer rastreros intereses económicos cimentados en
la explotación. Tampoco podríamos olvidarnos del
stress absurdo y del ritmo de trabajo embrutecedor, que impiden
que la atracción y el deseo puedan asomar distendidos
al verdor placentero del encuentro erótico y amoroso entre
los seres.
He retenido entre mis tesoros la afirmación de la antropóloga
nicaragüense Milagros Palma, que con la denominación
"y el hombre creo a la mujer" afirma que tanto la feminidad,
como la masculinidad son construcciones culturales. Y he saboreado
con placer, en el interesante libro de Luis Alberdin de reciente
publicación: Sexulapikoa. Hacia la sexualidad del
siglo XXI, las investigaciones de la antropóloga
Margaret Mead, realizadas sobre la vida de tres tribus diferentes
de Nueva Guinea: los Arapesh, los Mundugumor y los Tchambuli.
En sus conclusiones Margaret observa que: "Hombres y mujeres
Arapesh son cooperativos, pacíficos, afectuosos, maternales.
Hombres y mujeres Mundugumor son violentos, agresivos, posesivos
y dominantes. Por su parte entre los Tchambuli encontramos un
reparto de roles entre hombres y mujeres, pero es un reparto que
a su vez contrasta con la cultura occidental, mientras las mujeres
son las que controlan y dirigen la vida social y económica,
-y hasta la sexual- los hombres ocupan una posición subordinada...."
. Si damos validez a las conclusiones de esta investigación
tendríamos que concluir que todo es fruto de las costumbres,
normas y distribución de roles; que en función de
los lugares y las culturas, cambian los roles sexuales y los
estatus de las personas.
Acercándonos a la arena de nuestra cotidianidad y hablando
de nosotras y nosotros, añado, para reflexionar distendidamente,
que hay una colonización de la sexualidad de la mujer,
dentro de un modelo sexual de identidad masculina. Y que en la
danza sexual, todas las personas somos actoras con gustos diferentes
(homosexual, heterosexual, lésbico, y otros), donde la
sexualidad diversa, multiforme y variopinta, se viste con
su manto mas multicolor.
Y para concluir en el akelarre ritual de nuestros ancestros,
invitaremos a Freud, bajo la mirada atenta de la luna, para que
públicamente desmienta toda su teoría misógina
sobre la sexualidad de las mujeres, que históricamente
tanto nos ha dañado. Y en la fiesta sagrada desterraremos
de nuestras estructuras sociales la monogamia, la propiedad privada
de los seres y de las cosas, el autoritarismo, el sexismo, la
moral judeo-cristiana, y todas las películas, libros y revistas
pornográficas, que hagan apología de la agresión,
de la muerte y de la violación. Para que florezcan las
relaciones libres entre las personas; para que las relaciones
sexuales signifiquen: goce, comunicación, alegría,
risa, regalo... (y por qué no, para quien quiera, la profundización
de la sabiduría tántrica), cincelando el nacimiento
de la nueva sociedad, unida a Amalur, la matria de nuestras
entrañas colectivas. Tierra de solidaridad, sociedad de
equidad, generadora de libertad y felicidad.
Sagra López
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